Nabusimake, Tierra donde nace el Sol.

Mi primera impresión fue que íbamos cuesta arriba por la cuenca de un rio seco, las llantas chasquean en las piedras y esquivan las enormes zanjas que ha dejado la erosión. Mientras ‘Yayo’ nuestro joven chofer charla desprevenido con Laura su acompañante, Angie, William y Yo usamos brazos y piernas para evitar que este “Toro mecánico” nos saque por la ventana. Vamos a bordo de una Camioneta 4X4 visiblemente modificada en llantas y amortiguadores, “Yayo”  luce confiado y sonríe mientras nos mira por el retrovisor.
Entrar por esta vía me parece en principio un gran acto de rebeldía, uno que no escogí realizar pero que trato de sobrellevar con decencia y siempre teniendo presente que nuestro intrépido chofer y su locuaz acompañante no superan los 16 años.

El camino a Nabusimake comienza en pueblo bello cesar, 2 horas atrás habíamos partido desde ese pequeño pueblo enclavado en las montañas a algo más de 1 hora de Valledupar. En principio se ha tornado divertido, pero luego de dos horas de saltos y apretujes he comenzado a “querer” un poco más a William, nuestro contacto en la zona, a quien se le ha olvidado contarnos este pequeño detalle. “Ja!, en este camino se desajusta hasta un balín” apunta “Yayo”, amenizado por el crujir de las platinas del carro y poco preocupado por emprender camino de vuelta inmediatamente cumpla con nosotros.

Luego de nuestras peripecias por ese largo camino, llegamos al gran Nabusimake, el pueblo más antiguo de la cultura Arhuaca.

El lugar posee cierta atmosfera que infunde reverencia, el clima me hace olvidar que hace apenas unas horas estaba bajo el calor del caribe colombiano; entonces me invaden unas profundas ganas de callar, de observar, de descubrir. Observo a 2 hombres arhuacos que se despiden a las puertas de la ciudad intercambiando hojas de ayo en sus mochilas, como es costumbre en su cultura.

El lugar es maravilloso, pero solo unos minutos allí y caminar un par de calles fueron suficientes para sacarme de contexto. Comencé a sentirme lejos de casa, casi como “El último Samurái” perdido entre aldeas. Los Arhuacos te hacen sentir foráneo, hablan en su lengua, murmuran. Seguimos adelante por un camino empedrado, entre miradas frías, rostros inexpresivos, silencio y misterio.

Al fin nos encontramos con Omar, un hombre Arhuaco, quien fuera compañero de William (nuestro contacto) durante sus estudios en la Universidad popular del Cesar, Omar viste jeans y camiseta, a diferencia de los demás se acerca para saludarnos amablemente, estrecha nuestras manos y sorpresivamente toma asiento justo en el lugar donde nos saluda, allí en la tierra sin más.

Omar nos abrió las puertas de su casa y compartió con nosotros un poco de su cultura, es impresionante lo poco que sabemos sobre los Indigenas de la sierra, sólo en Nabusimake habitan aproximadamente 6000 y cerca de 48000 habitan en toda la sierra Nevada de Santa Marta, luchando diariamente por conservar sus tradiciones, su lengua, sus hábitos rituales, su visión del mundo.

Nuevamente vuelvo al punto de sentirme intruso, no me resulta nada fácil de digerir que en un pueblo del caribe colombiano las personas sean tan distantes con los forasteros. Quizás fue un intento de ponerme en su lugar o un simple ejercicio mental para satisfacer mi ego de sabihondo lo que me llevo a contestarle a Angie que: En el fondo ellos tenían la razón, porque históricamente habían sido abusados, robados y maltratados por los Bunachis* que llegarón a sus tierras; además guiados por esa idea, cobra especial sentido lo escabroso del camino para llegar hasta aquí.

Caminar sus senderos y entender un poco sus costumbres me permitió descubrir un pueblo en armonía con su entorno, un pueblo con arte y tradición. Desafortunadamente quedé con ganas de más; aunque desde un principio entendí que no iba ser nada fácil fotografiarlos, creo que al final las imágenes reflejan mi experiencia con los arhuacos: siempre lejanos, taciturnos, sigilosos habitantes de la “Tierra donde Nace el Sol”.

* Bunachi es el nombre que dan los arhuacos al hombre No indigena.

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5 comentarios en “Nabusimake, Tierra donde nace el Sol.

  1. Hola !
    Me encantó tu crónica, gracias por compartir tus experiencias y aventuras, Tengo pensado hacer un viaje a Nabusimake, me encantaría si puedes compartirme los contactos, sobre todo el de William, y así poder vivir una experiencia similar a la tuya.
    muchas gracias
    natiscastro84@gmail.com

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